Thursday, October 16, 2008

NYFF 08: Tiro en la Cabeza (Reseña)

¿Polémica? ¿Aburrida? ¿Demasiado intelectual? ¿Insensible? ¿Cine del futuro? Sólo son algunos de los adjetivos que se pueden leer en la red sobre Tiro en la Cabeza, la última cinta de Jaime Rosales, que se presentó el pasado domingo en el último día del New York Festival Film. La polémica comenzó durante su exhibición en el Festival de San Sebastián, en donde ganó el premio que otorga la prensa y sigue ahora que se estrenó hace unas semanas en ese país. Las causas por tal conmoción, se deben al tema y a la estética de la cinta. Primero tenemos que se trata del asesinato de dos guardias civiles encubiertos a manos (por lo que se presume) de integrantes de la ETA. Lo segundo: el espectador no puede escuchar los diálogos (solo salen por ahí dos palabras ¿en catalán?) y la cámara casi siempre está a distancia. Para rematar todo sucede desde la perspectiva del terrorista, es decir lo vemos divertirse con los amigos, estar con su novia, ir al parque y demás hasta que un buen día se atraviesa con estos tipos en una cafetería francesa.

Ya habíamos leído en el Village Voice, en uno de los previews del festival, que Tiro en la Cabeza, era la cinta más experimental y que iba en la misma dirección que La Ciudad de Sylvia, que estuvo el año pasado. ¡Pero diferente! Y eso, además de saber que era un avant-garde thriller, fue lo que llamó nuestra atención ya que no disfrutamos mucho el filme de José Luis Guerín. Lo que propone Rosales, quien en la última entrega de los Goya se adjudicó por La Soledad los galardones a la Mejor Dirección y Mejor Película, podría ser fascinante y con gran visión. Sin embargo, eso para algunos puede ser descabellado y no garantiza ningún éxito comercial.

Tiro en la Cabeza es todo un reto para el espectador en varios frentes. Sin diálogos y con cero información, uno tiene que participar en la construcción de la narración. Mi experiencia:
Por momentos pensé que el terrorista era un policía vestido de civil y que quienes estaban observándolo por el teleobjetivo, eran los terroristas. Después concluí que es el propio gobierno que está siguiendo al terrorista por todos lados y una vez que dejan de filmarlo, cuando están sin la protección de la distancia, sucede lo que Rosales llama el "absurdo de la violencia". ¡Y todos somos testigos de ese crimen!
Decir que el filme del cineasta catalán, es una obra fallida, un tropiezo total su carrera o que estamos ante "un cine del futuro", es caer en lo mismas reacciones que hemos mencionado. Así que mejor se lo dejamos a que el tiempo lo decida. En términos comerciales, es difícilmente que se vuelva a exhibir en esta ciudad. No obstante, lo mismo pensé de La Ciudad de Sylvia, y ahora veo que llegará a Nueva York en diciembre. ¡Para todo hay público!

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