Wednesday, December 24, 2008

SCN08: El Patio de mi Cárcel (My Prison Yard)

No me sorprende que al término de una película en Nueva York, siempre y cuando se trate de un festival o se cuenta con la presencia del director/elenco, la audiencia termine con sendos aplausos. Claro que existen sus excepciones... pero es extraño cuando se está en medio de una ligera nevada, es viernes por la tarde, sin ningún incentivo extra para ir al cine, y aún así el público muestra su aprecio de manera espontánea. Si la finalidad del cine es emocionar al espectador --sea cual fuera el género cinematográfico-- entonces la cineasta Belén Macías debe estar muy orgullosa con su ópera prima El Patio de mi Cárcel, ya que su proyección finalizó con ovaciones del poco pero entusiasta público, que se dio cita en el Walter Reade del Lincoln Center.

Fue una grata sorpresa --no habíamos sido testigos de una reacción así este año--, digo la cinta es un drama ágil, honesto, sin mayores pretensiones y con un elenco que brinda una experiencia inolvidable. Es ahí donde radica su encanto, ya que la historia puede que no ofrezca nada nuevo para muchos y los personajes sean los mismos que siempre salen en la cárcel, pero varias de ellas evitan caer en arquetipos ya establecidos. Aquí no se trata de sorprender, o de narrar el gran escape penitenciario, es simplemente la historia de una madre soltera joven, adicta a la heroína que vuelve a caer en prisión después de intentar robar un banco. Isa, interpretada por Verónica Echegui (¡una de las mejores del año!) se reencuentra con algunas caras conocidas y unas nuevas. Por ahí vemos a la gitana sacrificada (Ana Wagener) que mató a su marido, la narco mexicana (Patricia Reyes Spíndola), Rosa (Violeta Pérez), una dulce prostituta y Ajo (Natalia Mateo) la chica gay. También está la recién llegada inmigrante colombiana (Tatiana Astengo), la galana de la prisión (Mari Pau Pigem) y varias más.

Del otro lado de la ley, está Mar (Candela Peña)
fallida actriz, convertida en funcionaria penitenciaria, quien pretende suavizar los malos tratos que sufren las reclusas y busca mediante un taller de arte dramático que liberen sus frustraciones. El Patio de mi Cárcel está inspirado en Las Yeses, un grupo de teatro que se formó en una prisión femenil madrileña durante la década de los 80. Algo similar vimos esta año con el documental estadounidense-colombiano La Corona, en donde se realiza un certamen de belleza y no podemos olvidar Septiembres, acerca de un concurso de cantantes en una penitenciaria española. La idea es simple: hacer la vida más amena mientras están encerrados y crear una ambiente para reintegrarse a la libertad.

Clockwise: Violeta Pérez (Rosa), Candela Peña (Mar), Ana Wagener (Dolores) y Natalia Mateo (Ajo)

Bajo la perspectiva de los filmes que comentamos arriba, se puede decir que Macías logra darle un toque real y sincero a su ópera prima; la excelente selección del elenco y su trabajo es admirable, cada una logra conectar. Algunos personajes son más memorables que otros, como la gitana asesina, quien desde su primera escena impacta y lo mismo se puede decir de la tierna prosti. Candela Peña está muy bien, pero lo tímido de su personaje no logra los matices que tienen varias reclusas, y toma fuerza ya muy al final.

El Patio de mi Cárcel
--de lo que poco que hemos visto-- no sigue la línea de Leonera ni tampoco de Capadocia, que tratan sobre el mismo tema y pronto veremos. Esta es mucho más colorida y si bien se le puede acusar de suavizar lo duro de la cárcel, logra su cometido sin recurrir al shock barato. La ambientación y el vestuario bastante fiel a esa época; los atuendos de la Spíndola de antología pura, así como sus líneas. Aún con el sello (y vaya que se nota) de Almodóvar, el filme tiene algunas fisuras entendibles por lo extenso del elenco y el tiempo en el que transcurre la historia. Otras son imperdonables, como aquella escena en que Isa se reusa a ser esposada, la policía obedece sus órdenes. Existen unas cuestiones que no son propiamente errores, pero no se entienden del todo culturalmente hablando (no estábamos leyendo los subtítulos). Por ejemplo eso del "mal bajío", que significa mala suerte, tardamos en descubrirlo, pero sin duda fue una grata sorpresa encontrar esta propuesta que de ninguna manera es cine de denuncia.

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