Thursday, February 10, 2011

Reseña: El Cielo Gira

La memoria colectiva e individual de los que se fueron y se quedaron en un pueblito semi-fantasma de España, lo es todo para El Cielo Gira (The Sky Turns, 2004), un majestuoso documental de Mercedes Alvarez, que va más allá de la contemplación pura. Luego de varios años de espera y con la resurección hace un año de su distribuidora New Yorker Films, esta ópera prima se exhibe a partir del viernes 11 como debe ser y en el lugar perfecto: Anthology Film Archive. Después de 30 años de no visitar su lugar de origen —Alvarez fue la última habitante que nació allí (Aldealseñor, Soria)—, regresa para descubrir la historia de este encantador pueblito que a simple vista pudiera parecer de lo más aburrido.

La historia comienza cuando Alvarez realiza una visita al pintor Pello Azketa y al apreciar uno de sus cuadros, en el que dos niños al borde de un pantano son testigos de algo histórico; quizás algo está por desaparecer ante sus ojos o hay algo comienza a nacer (que sirve de póster para la cinta, ver columna a la derecha), recibe tal vez el impulso inspiracional que espera. 10 años más tarde, con cámara en mano, decide retratar a los últimos 14 habitantes de su pueblo natal y arrancarles cuatro palabras. La cineasta española no solo logra eso, sino más.

A lo largo de un año y con el cambio de las estaciones (no me sorprendería que Mike Leigh encontró su inspiración para Another Year aquí) Alvarez logra un film personal, íntimo, a veces histórico y con una subjetividad divina; después de todo a nadie parece importante este lugar con aires medievales con ruinas antiguas y con vestigios que de datan desde los dinosaurios. Las anécdotas históricas de lo que fue el pueblo, la época de Franco y de la cotidianidad de la vida, son primordiales y alcanzan niveles poéticos y hasta filosóficos. A través de ellos, sabemos que no hay quien les lleve fruta; el cartero pasa un par de días a la semana y el panadero hace lo mismo, pero si nadie sale a recibirlo se va sin decir nada. Los políticos, vía los empleados o voluntarios, hacen campaña solo para despertar a los gatos y perros, sin ofrecer nada a los posibles votantes.

Alvarez está ausente de la cámara y se agradece, pero su voz, acompaña al espectador en algunos momentos; informa y comparte, a veces explora y reflexiona ante lo que está aconteciendo. Muchos pensarían que la intención de Alvarez es contemplar la extinción de su pueblo, de una cultura que se resiste a morir, pero con su ópera prima y en lo que tristemente parece su único film, logra darle vida a ese pueblo fantasma.

Al igual que los niños en la pintura que están presenciando algo sin saber qué es, la cineasta española da cuenta de los cambios que están aconteciendo en el pueblo. Un castillo medieval que ha estado desde siempre y abandonado, ahora será un hotel exclusivo; la migración árabe ha llegado y los turistas se asoman a descubrir un lugar enigmático. El Cielo Gira logra preservar la memoria de todos los involucrados y de los que están por venir; el panorama inerte que ofrece Aldealseñor adquiere una dimensión extraordinaria con este filme. Quizás siempre ha estado ahí, y nadie había repado en ello. 

El Cielo Gira se exhibe en Anthology Film Archive (32 Second Avenue/2nd St.) del 11 al 18 de febrero. 

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