Tuesday, October 11, 2011

Michelle Williams en My Week with Marilyn


Si fuera Viola Davis, Meryl Streep, Kirsten Dunst o Glenn Close, dormiría tranquila. Esa fue mi primera reacción después de haber visto este fin de semana, My Week with Marilyn (Simon Curtis), una de las galas del NYFF.  
 
Sé que Hollywood no tiene mucha cabida en este espacio, pero dado el gran interés —en términos de Oscar— que la personificación de uno de los grandes íconos del cine, por parte de Michelle Williams ha generado, decidí comprobarlo por cuenta propia.
 

La actriz tiene un papel de primera, Marilyn Monroe, un personje creado por Norma Jeane Mortenson y quien se encuentra filmando The Prince and the Showgirl (1957).

Su primer filme fuera de Estados Unidos. Por lo menos vemos, tres capas de Marilyn, y Williams hace lo correcto en un personaje que requiere de gran estudio y que literalmente no ha muerto.

Simon Curtis, Michelle Williams y Eddie Redmayne
En algunas escenas es Marilyn, pero en el resto parece otra actriz del viejo Hollywood sin que logre electrificar. Su sola presencia ilumina la pantalla, pero no es suficiente para dar vida a ese mito, a la leyenda que sigue viva. Williams necesitaba de un director con más experiencia, un guión a su altura y no un mediocre libro sin energía, que no explora o dice nada nuevo que no supieramos pero de eso abundamos en nuestra reseña. 
 
Aún así, la Academia puede premiarla con una nominación, ya lo ha hecho en otros años y no sería una sorpresa si la maquinaria de las relaciones públicas que llevó a The King's Speech realiza su trabajo. Para muchos después de la proyección del domingo en Nueva York, Williams es una clara amenaza para las actrices favoritas de este año, pero a mi parecer pueden dormir tranquilas. 
 
 

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