Thursday, April 15, 2010

Entrevista: ¿Quién está Detrás de la Programación del Havana Film Festival of New York? Diana Vargas

Si alguien sabe del cine latinoamericano y su andar por Nueva York en la última década, entre otras personalidades, es Diana Vargas. A mi paso por los tres periódicos en español más importantes de la Gran Manzana, pude ser testigo de tal afirmación, ya que cubrí muchísimos eventos de los que ella era parte. ¿Ejemplos? De la apertura del primer cine para la proyección de cine latino en Nueva York —que lamentablemente no funcionó—, al nacimiento de CortoCircuito, de la hoy difunta LaCinemaFe, del Mexico Now y de un sinfín de películas, Diana ha estado presente. Sin embargo, es el Festival de Cine de La Habana en Nueva York, que lleva todo su estilo y entrega. A pesar que algunos lo pueden considerar pequeño, cualquier evento étnico en la Gran Manzana corre ese riesgo, creo que éste es uno de los festivales que más se atreven con su programación (¡una peli de 243 minutos este año!). Pero mejor vayamos a la entrevista, en la cual la originaria de Cali Colombia nos habla a propósito del comienzo del festival (¡mañana!), sobre el premio que se disputarán 15 filmes y cual es el mejor recuerdo que tiene de esta muestra que ya forma parte del ritmo cinematográfico de esta ciudad.

Christian Del Moral: Has estado desde los inicios del HFFNY, ¿cómo describirías estos 11 años de vida?

Diana Vargas: Gratificantes y de mucho aprendizaje. Si bien es un proyecto que se hace a base de ganas y con la generosidad de donates y el apoyo de becas y que por ello tiene las limitaciones de cualquier proyecto cultural de este tipo, también hemos logrado hacernos un espacio como uno de los eventos culturales reconocidos en Nueva York. La gente espera el festival; los cineastas nos confían sus películas y cualquiera que organiza festivales sabe que ha hecho una buena labor cuando los directores, productores y distribuidores le entregan su segunda y tercera película. Tenemos ahora muchos "reincidentes". Los cineastas saben que somos un festival pequeño pero que nos tomamos esto de la difusión del cine en serio.

CD: Cuándo comenzó el HFFNY, el mismo año que nació el NYILFF, la única muestra cinematográfica sobre cine latinoamericano era el Latinbeat en el Lincoln Center. Actualmente existen más festivales en Nueva York, que son aún más específicos (cine brasileño, mexicano, etc), ¿cuáles han sido los retos para mantener una oferta original, a los patrocinadores y al público con toda esta competencia?

DV: Sí, imagínate y el Latinbeat se hacía en ese entonces ¡cada dos años! Pero más que competencia lo vemos como parte de la necesidad que ha tenido el cine latinoamericano y latino de ser visto en esta ciudad; el crecimiento de la producción ha sido increíble y obviamente los medios de exhibirse debían crecer. Cada festival de los que existen en Nueva York tiene su propia personalidad. No tengo la cifra exacta pero creo que son más de 300 peliculas que se producen cada año en todo el continente latinoamericano, en España y en la parte latina de Norteamérica así que si existe oferta es necesario que la demanda también crezca. Sería una lástima que por querer ser únicos, solo un número reducido de películas se pudiesen mostrar.

Más bien los retos están en salirse un poco del circulo vicioso de esa lista anual compuesta de las que llamo las "peliculas bendecidas", que han logrado llegar a los festivales categoría A y a las que se les entrega el adjetivo de "las mejores del año" (y el gusto siempre es subjetivo). O de la lista de los directores elite que por haber penetrado el mercado y la prensa norteamericana tienen casi asegurados los estrenos de sus filmes. Eso seria como tirarse de un trapecio pero con red. Como programadora trato de encontrar peliculas y directores que sepan contar historias desde muchos puntos de vista. Sin temer a los generos o formatos. El requisito es que tengan calidad, una historia bien sustentada y no solo premios en festivales. Tambien que podamos mostrar producciones de muchos paises. Asi el aprendizaje es mutuo, tanto los espectadores como los directores.


CD: ¿Crees que el auge de estas muestras en la ciudad, haya delimitado la participación del cine latinoamericano en otros festivales de cine en Nueva York?

DV: No. Lo que me parece es que los curadores de festivales no latinos deberían buscar en otras fuentes y otros referentes no sólo en los festivales de Sundance, Berlín o Rotterdam. Es ese círculo vicioso del que hablaba anteriormente. Aquí los festivales y muestras se centran mucho en esos "catalogos" para elegir.

CD: Ahora en esta edición, surge un premio que se disputarán 15 filmes, la intención me imagino es para mantenerlo relevante y que sea un incentivo más para quienes mandan sus películas ¿pero mejor dinos cómo nació esta iniciativa?

DV: Cuando llegamos a la segunda década nos planteamos "complicarnos" la vida, jeje. El hacer esta competencia como bien lo expresas es una manera de incentivar el trabajo de los directores y también agradecerles su participacion. El tener un jurado como el de este año es un honor y también nos ayuda a evaluar nuestra seleccion desde otro punto de vista diferente al de los comentarios del público. Aunque hay que hacer la salvedad que hay otras 30 películas que vale la pena ver.

CD: ¿Cómo fue el proceso de selección y que tienen en común estos 15 filmes?

DV: Nos hubiese gustado tener más filmes, ¡pero creo que los jurados se hubiesen fundido! Ver 15 películas y elegir ganadoras en tres categorías es un trabajo considerable. Son películas que muestran los contextos culturales y sociales desde donde se han producido de una manera rica y genuina. Al tiempo que son estéticamente interesantes. Queríamos tener películas de muchos países y hay en competencia filmes de 12 países.

CD: Siempre hay una presencia notable de México, este año solo aparece Crónicas Chilangas y una serie de cortos. ¿Se han vuelto más díficiles de traerlas?

DV: No, México siempre produce películas para todos y son muy generosos con los festivales, jeje. Más bien quisimos enfocarnos en mostrar la producción de otros países que no siempre tienen muchas oportunidades de exhibición en Nueva York o cineastas que al apostar por otras maneras de narración tienen espacios reducidos de presentarlas. Es el caso de Historias Extraordinarias, la película de Mariano Llinas que dura 243 minutos. Es una joya que debe verse. También decidimos escoger una seleccion de películas argentinas que están dentro de una corriente distinta a la que hemos estado acostumbrados en los ultimos años. Películas alejadas de los grandes nombres como Trapero, Martel o Alonso y son maravillosas.

CD: La transformación del HFFNY en estos años ha sido impecable, de una muestra de cine cubano, se extendió al cine latinoamericano y por último a mostrar algunos trabajos de cineastas de origen latino en Estados Unidos. ¿Todavía hay espacio para reinventarse?

DV: Gracias. Siempre nos gustaría que hubiesen más teatros donde pudiesemos mostrar más películas y ofrecer más eventos gratis y de fácil acceso. Siempre hay proyectos y afortunadamente se van concretando. El del premio tomó más de dos años en concretarse pero hoy es una realidad.

CD: ¿Cuál es el recuerdo más memorable que tienes del HFFNY?

DV: Más que recuerdos, lo que sé que este festival me ha dejado son buenos amigos. Gente maravillosa que siempre estará allí y te hablo no solo de los cineastas sino del público, periodistas y gente solidaria que nos ha ayudado a alcanzar estos 11 años y que será parte de mi vida aún cuando el festival pasará a otras manos.

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