Casi 20 años después de Los Lunes al Sol (2002), un drama social de unos recién desempleados protagonizado por Javier Bardem, el director español Fernando León de Aranoa, retoma las cuestiones laborales en El Buen Patrón (Cohen Media Group, 2021) pero desde la perspectiva empresarial. Al igual que en 2002, vuelve a hacer equipo con Bardem, quien demuestra en este trabajo que su poder en la pantalla grande sigue igual de adictivo que en sus inicios con Jamón Jamón (1992).
Escrita y dirigida por León de Aranoa, El Buen Patrón es una tragicomedia que le tira a la sátira corporativa provinciana de España. Hay risas, momentos chuscos, y claro desgracia. La cinta inicia con un suceso trágico, que sirve de trampolín, para conocer la cara amable de Julio Blanco (Bardem), dueño por herencia de la compañía Básculas Blanco.
El empresario es un cincuentón casado ligeramente atractivo, manipulador, infiel y corrupto; sentimientos que Bardem logra esconder a la perfección. En la empresa Blanco es atento, carismático, y considera a los trabajadores como parte de su familia, incluso si no comporten el mismo tono de piel.